Informe comparativo

 

Los avances de los últimos 50 años 

Los avances  tecnológicos colaboron para que en los últimos 50 años haya un avance en la sociedad. En los últimos  50 años surgió internet, los celulares y computadoras, hoy en día, en contexto de  pandemia no podemos vivir sin estas dos cosas, ya que es nuestro método de estar conectados con nuestros seres queridos , con el estudio o el trabajo.  En lo social y político hay un gran avance ya que no estamos bajo un régimen dictatorial , por suerte hoy vivimos en democracia. Relacionado con el género avanzó de manera de que hay otras libertades, antes ser homosexual estaba mal visto, se trataba de no decir y se lo trataba como alguien raro , estaba más que silenciados, en la dicadura ser homosxual o hippie eras mal visto y muchas veces te deenian .
Hoy en día el feminismo está más presente que antes y con otras libertades que antes no, ahora pueden marchar y expresarse, antes no. Las redes sociales ayudaron a la libertad de expresión. Las artes  ayudaron a lograr un avance.
Movimiento sociales en esa época era  movimientos de estudiantes y trabajadores, los sindicatos obligaban a los trabajadores a ir a las manchas, muchas veces los amenazaban que perder el trabajo. Las redes sociales no existían, las pocas noticias que salían o “que eran permitidas por el gobierno” se las veía por televisión, radio y diarios o revistas. Las noticias sobre el país no eran o no se hacían tan visibles , ya que los medios de comunicación eran censurados o controlados por el gobierno. En la actualidad los medios de comunicación  no están tan censurados , aunque las redes sociales cumplen un rol fundamental en la sociedad. En esta década los sindicatos se hacen fuertes , los sindicatos más fuertes son los textiles , metalúrgica y automotriz , en cambio hoy en día los sindicatos más fuertes son los camioneros y de los maestros.

El papel del Estado y las garantías de los ciudadanos

En septiembre de 1974 fue sancionada la Ley N° 20.840 de «Seguridad Nacional y actividades subversivas. En noviembre se declaró el Estado de Sitio, a fin de suspender las garantías constitucionales, este estado de excepción se mantuvo desde noviembre de 1974 hasta 1983. En este marco se creó el Consejo de Seguridad Interna (CSI) presidido por la presidenta María Estela Martínez de Perón y compuesto por ministros nacionales y los comandantes de las Fuerzas Armadas, y se promulgaron los Decretos Secretos N° 2.770, 2.771 y 2.772 que preveían la planificación y dirección de los esfuerzos y recursos a nivel nacional para la acción contra la subversión. El 2.771 colocó bajo control operacional del
EA el conjunto de fuerzas policiales y de seguridad mediante la suscripción de convenios con las provincias. Así, el Ejército organizó la totalidad del territorio nacional en cinco zonas con sus correspondientes subzonas, áreas y subáreas.

La legislación surgida en estos años para prevenir la violencia hacia las mujeres

El 11 de marzo de 2009 se sancionó la Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.
Esta ley tiene por objeto promover y garantizar:
a) La eliminación de la discriminación entre mujeres y varones en todos los órdenes de la vida
b) El derecho de las mujeres a vivir una vida sin violencia;
c) Las condiciones aptas para sensibilizar y prevenir, sancionar y erradicar la discriminación y la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus manifestaciones y ámbitos;
d) El desarrollo de políticas públicas de carácter interinstitucional sobre violencia contra las mujeres; 1947)
e) La remoción de patrones socioculturales que promueven y sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres;
f) El acceso a la justicia de las mujeres que padecen violencia;
g) La asistencia integral a las mujeres que padecen violencia en las áreas estatales y privadas que realicen actividades programáticas destinadas a las mujeres y/o en los servicios especializados de violencia.

Cómo era la participación ciudadana y la organización política y cómo es hoy. 

Durante las últimas tres décadas del pasado siglo XX, el mundo en general y América Latina en particular han vivido un proceso de profundas transformaciones de distinto signo. Una de estas transformaciones consistió en la expansión de la democracia como opción de gobierno a escala mundial. En este escenario, no sólo se configuró una serie de condiciones que obligaron a repensar los espacios e instituciones básicas para la organización política, sino que también se generó un conjunto de condiciones sociales que impulsaron la construcción de nuevas formas asociativas y de solidaridad social autónomas que exigieron la apertura de los espacios públicos y, por tanto, se acentuó la relevancia de la participación ciudadana en la consolidación de las democracias representativas, en tanto que el afianzamiento de esta forma de gobierno ya no depende sólo de que los ciudadanos ejerzan libremente sus derechos políticos, sino de que también éstos se involucren activamente en los diferentes ámbitos y etapas del quehacer público. 
Se han identificado distintos momentos que fue asumiendo la relación entre el Estado y la sociedad en las políticas públicas: una primera etapa, durante el Estado neoliberal de la década del ́90, donde la participación se concentró en las políticas sociales de corte asistencial, una segunda vinculada con la emergencia de la crisis económica y social de los años 2000 donde la participación asumió la forma de protesta y movilización y, un tercer momento, que emergió contemporáneamente al proceso de revalorización del papel del Estado, en donde se evidencia una institucionalización de la participación y, donde la misma fue asumiendo otros carriles, enmarcada en políticas con enfoque de derechos.

Después del golpe de Estado de 1966, vinieron siete años de dictadura. La llamada Revolución Argentina congeló la política y prohibió toda forma de expresión ciudadana. 

No fue casual, entonces, que la oposición al régimen de facto se canalizara de forma violenta, con grandes puebladas, como el Cordobazo, o mediante la lucha armada. Las reuniones políticas eran clandestinas, lo mismo que la propaganda. Eran tiempos de pintadas furtivas, panfletos caseros y actos relámpago. De palos y gases. 


Durante toda esa etapa la actividad política estuvo suprimida. Se reanudó recién a fines de 1972, cuando se puso en marcha un nuevo proceso electoral, esta vez con la participación del peronismo. La campaña fue pintoresca y bullanguera, más que nada por la fuerte presencia juvenil, que le transmitió su impronta. Mucha movilización, cánticos, bombos, volantes y pintadas. Nadie imaginaba que todo aquello duraría tan poco. 

La bisagra de 1983. Tras otros siete años de dictadura, la política volvió a escena. El final de la Guerra de Malvinas abrió el camino a las elecciones del 30 de octubre de 1983. En los meses previos, se mezclaron las viejas prácticas proselitistas, a las que siguió aferrado el peronismo, con las nuevas tendencias que puso en juego el radicalismo. 


A mediados de la década de los ’90 tuvo lugar “la nueva política”, una receta simple consistente en decir siempre lo que el público quiere escuchar, por más obvio que sea y aun cuando no coincida con la opinión del ocasional protagonista.

Lo más importante pasó a ser el discurso mediático; lo otro, lo que se piensa de verdad, es harina de otro costal. El culto de lo políticamente correcto está por encima de todo eso.


Para entonces, el cupo femenino amplió el espacio de participación de las mujeres, sobre todo en las listas.

El día después. “Que se vayan todos”, rugía la gente a fines de 2001, mientras fatigaba sus cacerolas y martillaba las puertas cerradas de los bancos, buscando con la mirada a algún político desprevenido para desquitarse. En aquellos días un clima de crispación se adueñó de la Argentina y alteró súbitamente los comportamientos individuales y colectivos.

Tiempos K. Néstor Kirchner advirtió la nueva realidad y adoptó un estilo transgresor, menos acartonado y más espontáneo que sus antecesores. A su vez, el apego al pensamiento setentista del extinto presidente y de su esposa reinstaló en el discurso oficial reminiscencias de la ideología dominante en aquellos años.

En los últimos años, las herramientas digitales, Internet, las redes sociales, la telefonía celular de punta, se metieron de lleno en la política, abriendo nuevos campos de expresión ciudadana que aún se hallan en la fase experimental sin fronteras a la vista.

Algunos aspectos negativos que alejan cada vez a la gente de la política son el financiamiento opaco de las campañas; la utilización desembozada de los recursos del Estado con fines proselitistas y del empleo público como moneda de pago; la saturación de publicidad oficial; las prácticas demagógicas; la militancia rentada; y, peor aún, la impunidad que rodea a los actos de corrupción y la tendencia de los gobernantes a perpetuarse en el poder, etc.

Como actúa la memoria como construcción histórica

Para saber la actuación de la memoria como construcción histórica debemos buscar algunas definiciones de memoria lo cual citaremos algunos autores.

Según Platón “la memoria (mnemne) es aquello que permanece esencialmente ininterrumpido. En cambio reminiscencia (anamnesis) de todo lo que se olvidó. Entonces todo conocimiento es anamnesis, todo verdadero aprendizaje es un esfuerzo por recordar lo que se olvidó”. Según la autora Yosef Yerushalmi , define a la memoria como la función específica de la psique que consiste en registrar, retener y reproducir hechos y eventos pasados, propios o ajenos. Este autor explica la aparición del olvido colectivo de la siguiente manera: “Lo que llamamos olvido en el sentido colectivo aparece cuando ciertos grupos humanos no logran –voluntaria o pasivamente, por rechazo, indiferencia o indolencia, o bien por causa de alguna catástrofe histórica que interrumpió el curso de los días y de las cosas- transmitir a la posteridad lo que aprendieron del pasado. Por otro lado la autora Elizabeth Jelín, propone en uno de sus trabajos “… entender las memorias como procesos subjetivos, anclados en experiencias y en marcas simbólicas y materiales. Reconocer a las memorias como objetos de disputas, conflictos y luchas, lo cual apunta a prestar atención al rol activo y productor de sentido de los participantes en esas luchas, enmarcadas en relaciones de poder.

En este sentido, Jelín agrega el papel que el factor político puede jugar en estas luchas, sosteniendo que: “Hay una lucha política activa acerca del sentido de lo ocurrido, pero también acerca del sentido de la memoria misma. El espacio de la memoria es entonces un espacio de lucha política y no pocas veces esta lucha es concebida en términos de la lucha “contra el olvido”: RECORDAR PARA NO REPETIR”. La memoria expresada como trabajo, porque la misma es activa, productiva, se transforma a sí misma y a la sociedad. La actividad agrega valor, entonces genera y transforma el mundo social.

En este sentido es significativo tener en cuenta una advertencia que la autora hace: “En el plano colectivo, el desafío es superar las repeticiones, superar los olvidos y los abusos políticos, tomar distancia y al mismo tiempo promover el debate y la reflexión activa sobre ese pasado y su sentido para el presente/futuro”. La idea es “aprender a recordar” lo que implica repensar la relación entre memoria y política, y entre memoria y justicia. Lo activo de la memoria da cuenta del rol de la misma, ya no solo como relato del pasado, si no como variable en el presente. 

Ya habiendo mencionado a varios autores sobre sus conceptos de memoria histórica, no podemos dejar pasar por alto y mencionar algunos personajes que tuvieron relevancia y participación en un momento histórico que marcó un antes y un después en nuestro país, principalmente a los miembros de la junta militar formada en 1976, por Videla, Agosti y Massera, en lo político, en lo periodístico a Tato Bores que fue el único personaje que se mantuvo muchos periodos tratando temas políticos, haciendo chistes, teniendo cierta objetividad y no como otros que le daban la vuelta según el gobierno que estaba de turno, como Mariano Grondona o Mirta Legrand, en lo deportivo, Maradona Diego Armando.











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